Profesor Eduardo Marchesi reconocido como Dr. Honoris causa

Este lunes 28 de noviembre se realizó la entrega del reconocimiento Dr. Honoris causa al profesor Eduardo H. Marchesi. La ceremonia tuvo lugar en el Anfiteatro de la Facultad de Agronomía (Fagro) y contó con la participación del rector de la Universidad de la República (Udelar), Rodrigo Arim, y el decano de la Fagro, Ariel Castro.
 
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A lo largo de una trayectoria de casi 60 años, Eduardo H. Marchesi ha contribuido como pocos al entendimiento de la flora uruguaya y del Río de la Plata. Su trabajo ha permitido a generaciones de botánicos, agrónomos, otros especialistas y aficionados de la flora nativa acercarse al conocimiento de las plantas uruguayas y su trabajo curatorial ha desarrollado y mantenido el herbario Bernardo Rosengurtt (MVFA) acorde a los estándares internacionales.
 
DSC 6521 Marchesi 600En el inicio de la ceremonia el rector Rodrigo Arim expresó que este reconocimiento va al encuentro de una concepción que la Universidad de la República tiene respecto de quienes realizaron aportes muy relevantes a la sociedad del conocimiento y al país en general. Indicó que se trata de un homenaje que trasciende la propia Fagro y debe ser concebido y percibido como un reconocimiento que otorga la Universidad desde la Facultad.
 
En el comienzo de su alocución el decano apreció la asistencia de las más variadas generaciones de profesionales de la ingeniería agronómica y la botánica, lo que da cuenta, dijo, de la pertinencia de este homenaje. «Marchesi es una referencia para muchos de nosotros que incluso lo tuvimos en primer año y ha estado muy asociado a esta casa no solo al grupo de Botánica sino particularmente al herbario», señaló.
 
Ariel Castro subrayó el aporte que por años realizó Eduardo Marchesi, responsable de dar continuidad a un trabajo patrimonial de la Facultad eDSC 6765 Marchesi 600incluso del país. Para el decano esa es una de las grandes joyas que tiene Facultad de Agronomía y conservarla ahora es responsabilidad de quienes permanecen vinculados a esta casa de estudios.
 
«Está muy bien que empecemos a reconocer a nuestros referentes en Facultad, que han hecho posible que sea lo que es hoy y que la Universidad sea lo que también es». En el último tramo de su período al frente de la institución, Castro aseguró que es un orgullo poder otorgar tal título a quien fue su profesor. «Nos hace bien reconocer tareas destacadas, contribuciones de muchísimos años que han construido lo que somos hoy». Por último agradeció y felicitó al grupo que propuso este reconocimiento y trabajó para materializarlo.
 
¿Por qué Honoris Causa?
DSC 6610 Marcehsi 600Eduardo Marchesi recibió su título de Licenciado en Ciencias Biológicas en el año 1979, sin embargo su vínculo con la Facultad de Agronomía comenzó 15 años antes, con el contrato que realizó el Prof. Bernardo Rosengurtt en el marco del proyecto Nuevos Cultivos (ley Nº 480). En 1966 ingresa con cargo de Ayudante efectivo a la Facultad de Agronomía y comienza las actividades de enseñanza las que continuó durante 34 años ininterrumpidos ocupando todos los escalafones hasta llegar al cargo de Profesor Titular en 1994.
 
El Lic. Marchesi cuenta con 50 artículos publicados en revistas científicas nacionales e internacionales, varias contribuciones de trabajos florísticos y es editor del primer catálogo de plantas vasculares de la región del Cono Sur. Una producción de tres volúmenes y más de 3000 páginas, que compila la información de las plantas vasculares presentes en Argentina, sur de Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.
 
Ha dirigido, codirigido y participado como tribunal de numerosas tesis de grado y posgrado y ha participado como jurado en numerosos concursos para la provisión de cargos docentes en nuestro país y en el exterior.
 
En cuanto a su actividad docente formal, Eduardo Marchesi enseñó Botánica de forma ininterrumpida durante más de 30 años, también dictó variosDSC 6619 Marchesi 600cursos de posgrado especializados, como Reconocimiento de malezas de cultivos, Nomenclatura Botánica, Práctica Taxonómica y Nomenclatura, Taxonomía Vegetal e Identificación de Angiospermas, entre otros. Desde 2010 hasta el presente ha participado como docente en la Licenciatura de Diseño del Paisaje en el CURE, Maldonado, dictando Botánica Sistemática, con énfasis en plantas ornamentales y Botánica general. En el marco también de su actividad docente, Marchesi actuó y aún actúa como soporte de varias generaciones de agrónomos, botánicos, ecólogos y aficionados a la botánica a través del asesoramiento personal con alta generosidad.
 
Por otro lado, ha sido el curador del herbario institucional, actividad que lleva adelante de manera metódica desde hace casi 60 años, cuando la misma le fuera confiada por el propio Bernardo Rosengurtt.
 
DSC 6637 Marchesi 600Gracias a ese trabajo de concienzuda dedicación en la identificación de las muestras y su ubicación en un sistema de clasificación, el herbario de la Facultad de Agronomía es una colección de referencia regional e internacional, donde quienes trabajan con plantas en Uruguay y países vecinos, han podido capitalizar ese conocimiento y desarrollar numerosos proyectos de investigación. En la actualidad son varios los proyectos que usan ese conocimiento de múltiples formas. Esta actividad incesante, ha hecho del Lic. Eduardo Marchesi un verdadero custodio de la flora uruguaya.
 
En virtud de lo expuesto anteriormente la designación de Doctor Honoris Causa es un merecido reconocimiento al Lic. Eduardo Marchesi por su destacada trayectoria docente e importantes contribuciones al conocimiento de nuestra flora.
 
 
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Última jornada técnica del año será sobre herbicidas

Afiche herbicidas 650Docentes de varios servicios universitarios preparan una actividad técnica denominada «Los herbicidas y nuestro campo», que tendrá lugar en la Estación Experimental «Dr. Mario A. Cassinoni» (EEMAC) el jueves 15 de diciembre de 2022.
 
Está dirigida a productores, técnicos y público en general interesado en el tema. Para reservar lugar las personas interesadas deben contactarse al celular 098 601 690.
 
La propuesta se construirá con base en una actualización del programa de aplicaciones responsables y en preguntas referidas a lo que se conoce acerca de los efectos de las mezclas de herbicidas en el suelo, a la cuantificación de sus concentraciones en el suelo y a lo que se espera el uso de estos productos en el mediano plazo.
 

Honoris Causa a Morris Tidball-Binz, impulsor de la Acción forense humanitaria

 
Honoris Causa a Morris Tidball Binz 1 600La Universidad de la República (Udelar) entregó el título de Doctor Honoris Causa a Morris Tidball-Binz, Relator Especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias. En el acto, realizado en el Paraninfo de la Universidad el 28 de noviembre, el rector Rodrigo Arim señaló que Tidball representa la aplicación del conocimiento avanzado a la resolución de problemas «dolorosos, complejos y relevantes para nuestra sociedad».
 
La propuesta para esta distinción fue presentada por Hugo Rodríguez Almada, profesor titular del Departamento de Medicina legal y ciencias forenses de la Facultad de Medicina; Álvaro Rico, profesor titular del Área de Estudios interdisciplinarios de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, y Miguel Martínez, decano de la Facultad de Medicina. Tidball-Binz (Viña del Mar, Chile, 1957) es médico especializado en ciencias forenses, derechos humanos y acción humanitaria. Como experto en estas materias ha contribuido al desarrollo y al uso mundial de la ciencia forense para investigar y documentar ejecuciones, torturas, desapariciones forzadas y condiciones de detención, así como a la acción humanitaria en conflictos armados y catástrofes naturales. 
 
«Al servicio del bienestar colectivo»
 
En el acto de entrega, el rector Arim explicó que en la Udelar el título de Doctor Honoris Causa se reserva a personas que hayan hecho una contribución significativa a la vida académica, cultural o a la defensa de los derechos humanos, y que la institución «es particularmente cuidadosa» al analizar los méritos de la personas que son postuladas. En el caso de Tidball, tanto la Comisión encargada de evaluar los antecedentes de los postulados como el Consejo Directivo Central aprobaron la propuesta unánimemente, «con mucha celeridad y a la vez entusiasmo», expresó.
 
Agregó que «en nuestra universidad pública, autónoma y cogobernada, donde los derechos humanos son un eje articulador de sus prioridades en el funcionamiento cotidiano», esta unanimidad emerge con claridad porque Tidball representa «la aplicación del conocimiento avanzado a la resolución de problemas tan dolorosos, complejos y relevantes para nuestra sociedad como los que están vinculados a los derechos humanos», no solo relacionados a nuestra historia de violación de los derechos humanos en la dictadura sino a otras áreas de la actividad forense. 
 
«Eso para nosotros tiene un valor muy relevante, esta es una universidad que intenta que el conocimiento avanzado esté al servicio del bienestar colectivo y este bienestar también se apoya en conocer la verdad», afirmó Arim. Desde esa reivindicación de lo universitario de cara a la sociedad, «los aportes de Tidball son particularmente destacables y es un honor para nuestra universidad la entrega de este título», indicó. 
 
Por su parte, Rodríguez afirmó que en el caso de Tidball «resulta impresionante conocer su peripecia personal y profesional, su aporte teórico y práctico a la medicina forense y a la Acción forense humanitaria, en definitiva, a la misión de aliviar y ayudar a sobrellevar el sufrimiento concreto de personas, familias y comunidades». Agregó que «si se lo midiera por su vocación por dar respuesta a los problemas de interés general y por encarnar la conjunción del alto nivel profesional con igual grado de compromiso con la gente y su bienestar, diría que es un hijo dilecto de esta Universidad de la República».
 
Rodríguez repasó algunos hitos de la larga y fecunda trayectoria de Tidball: se graduó como médico en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata en 1989 y posteriormente se especializó en Medicina legal y forense. Siendo estudiante, trabajó con la organización Abuelas de Plaza de Mayo en la creación de la primera base de datos genéticos para localizar a víctimas de desapariciones forzadas y a sus familiares, la que ha permitido a la fecha recuperar a 130 nietos y nietas. 
 
En 1984 fue cofundador del Equipo Argentino de Antropología Forense y fue su primer director, responsabilidad que mantuvo hasta 1990. «La fundación de esta organización fue un acto de creatividad y coraje, dadas las singulares circunstancias políticas que atravesaba Argentina», señaló Rodríguez. Desde 1990 y hasta 2003, dirigió programas regionales y globales de derechos humanos para Amnistía Internacional, el Instituto Interamericano de Derechos Humanos y el Servicio Internacional de Derechos Humanos entre otros. Hasta 2020 trabajó para el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), donde ayudó a establecer y fue el primer director de la Unidad Forense. 
 
Duelo, alivio y dignidad
 
En su gestión en el CICR, Tidball marcó un verdadero hito para la medicina legal global, expresó Rodríguez, en su esfuerzo por «instalar en la agenda el necesario diálogo entre el derecho internacional humanitario, el derecho internacional de los derechos humanos y la ciencia forense». Actualmente es Relator Especial de la Naciones Unidas para Ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, y en sus planes desde ese rol «incluye fuertemente cuestiones que mucho nos atañen, como las muertes bajo custodia y la perspectiva de género en los homicidios», agregó.
 
Además, Tindball participó en la elaboración de normativas internacionales como el Protocolo de Estambul y la revisión del Protocolo de Minnesota para la documentación de la tortura y de las muertes potencialmente ilícitas, respectivamente, así como la Guía del CICR sobre la investigación de las muertes bajo custodia. Ha actuado como perito y asesor técnico para tribunales y comisiones de investigación internacionales, regionales y nacionales y ha aportado al desarrollo de capacidades en decenas de países de todas las regiones. 
 
Rodríguez destacó muy especialmente que en el último quinquenio Tidball fue una figura clave para el desarrollo de un nuevo campo de conocimiento y acción, «tal vez la principal innovación en la medicina legal y la ciencia forense en muchas décadas»: la Acción forense humanitaria. Este nuevo campo permite sistematizar experiencias tan diversas como la gestión de cadáveres y personas fallecidas por la epidemia de la fiebre de Ébola o el trabajo con personas migrantes ilegales víctimas de naufragios en el mar Mediterráneo, con víctimas de la migración masiva en Centroamérica o de tsunamis, terremotos, deslaves, así como el trabajo en la búsqueda, exhumación e identificación de enterramientos en diversos paíse y la investigación de muertes bajo custodia en cárceles, explicó.
 
Todo este trabajo «encierra larguísimos sufrimientos, cientos de miles de cadáveres que recuperaron su dignidad, cientos de miles de familias y comunidades aliviadas que pudieron cerrar sus duelos y acercarse a su propia historia», señaló. Entre otros ejemplos destacó el trabajo dirigido por Tidball para identificar soldados argentinos caídos en la Guerra de las Malvinas, luego de 40 años, y en las fosas comunes múltiples del franquismo en España, donde tres generaciones durante 70 años «vivieron y murieron pisando tierras que escondían los esqueletos de sus familiares». La Acción forense humanitaria «no es solo una grifa», sino «una creación teórica fuertemente enlazada con la práctica que pone a la ciencia forense de cara a los más nobles fines humanitarios», afirmó.
 
Rodríguez agregó que Tidball «es de los que ponen la piel detrás de los proyectos y de las misiones», tanto en una epidemia mortífera como en un desastre natural o un conflicto armado. Finalmente destacó su «espíritu profesional, intelectual y moral» y aseguró que su calificada y abnegada actuación ha significado «un gran aporte a la paz y los derechos humanos que justifica ampliamente el máximo reconocimiento de la Universidad de la República».
 
Valor y contribución en defensa de los derechos humanos
 
Tidball agradeció el título entregado «de parte de esta querida universidad». Celebró el reconocimiento que esta distinción conlleva «al valor y la contribución de la medicina legal y ciencia forense actuales para la causa humanitaria y de los derechos humanos». Hizo extensivo el reconocimiento a todas las personas que en Uruguay, Argentina y otros países de América Latina han contribuido a que estas disciplinas se reconozcan y se utilicen hoy como un herramienta consagrada y necesaria para la protección, la defensa y la promoción de los derechos humanos y la acción humanitaria en todo el mundo. También para el desarrollo y fortalecimiento de normativas, instrumentos y prácticas del derecho internacional de los derechos humanos y del derecho humanitario, planteó.
 
Tidball afirmó que su contribución a la creación del Equipo Argentino de Antropología Forense y otras que motivaron el otorgamiento de este título honorífico no hubieran sido posibles sin el aporte fundamental de un gran número de personas, maestros, colegas, compañeros en acciones por los derechos humanos. Destacó muy específicamente «el carácter visionario, el rol pionero y la inspiración y guía brindada por los familiares de personas desaparecidas», en particular la Abuelas de Plaza de Mayo, quienes tuvieron la idea de utilizar las ciencias forenses para ayudar a encontrar a sus nietos y nietas, e hijas e hijos detenidos desaparecidos. Ellas tuvieron la iniciativa de recorrer el mundo para encontrar e invitar a Argentina a destacados referentes en estas materias, señaló, e hicieron posible la aplicación integral por primera vez en la historia de estas ciencias a la investigación de casos de desaparición forzada, lo que permitió identificar restos y recuperar niños entregados a otras familias cuando sus padres fueron detenidos desaparecidos.
 
El primer caso de una niña hallada por medio de técnicas de identificación genética en 1984 y recuperada por su abuela, sentó un precedente a nivel de la jurisprudencia argentina y mundial, y condujo a la creación de un banco de datos genéticos para apoyar la búsqueda de los faltantes: «todo en una época en que la medicina legal y la ciencia forenses se encontraban en las antípodas del movimiento de derechos humanos en nuestra región». Sin la organización de Abuelas tampoco habría existido el Equipo Argentino de Antropología Forense, agregó. Estos logros y la experiencia ganada, junto con un corpus creciente de conocimiento científico derivado de estas prácticas, sirvieron como base y modelo para la creación en 2004 de la Unidad Forense del CICR, señaló.
 
Explicó que la Acción forense humanitaria es una nueva especialidad que combina las disciplinas forenses, entre otras, para asistir a labores humanitarias en todo el mundo, incluyendo la recuperación e identificación de víctimas de conflictos armados y catástrofes. Respecto al Protocolo de Minnesota, que él contribuyó a revisar, señaló que actualmente se considera la pauta de referencia para la investigación de toda muerte potencialmente ilícita y que junto con el Protocolo de Estambul, constituye una herramienta que permea cada vez más la normativa internacional sobre derechos humanos. Además, la jurisprudencia internacional ha considerado a las ciencias forenses «como indispensables para el cumplimiento de las obligaciones de los Estados de investigar, reparar y prevenir violaciones graves de derechos humanos». Sin embargo, resta mucho por hacer para que se cumplan efectivamente estas obligaciones, lamentó. 
 
Tidball entiende que es necesario consolidar lo mucho que se ha logrado hasta ahora en materia de investigación y prevención de violaciones graves de derechos humanos, incluyendo la investigación, docencia y prácticas forenses necesarias para responder a nuevos desafíos. Como ejemplo de esto destacó el trabajo del profesor Rodríguez y su equipo en el Departamento de Medicina legal y ciencias forenses de la Facultad de Medicina. 
 
Finalmente, dijo aceptar la distinción de la Udelar «con gran humildad y como un solemne mandato para seguir luchando juntos y redoblar esfuerzos, incluyendo mediante labores académicas, de investigación y proyección social para la difusión, el desarrollo continuo y la puesta en práctica de la medicina legal y las ciencias forenses a favor de la verdad, la justicia, reparación y garantías de no repetición de violaciones de derechos humanos y para la acción humanitaria».
 
 
Fuente: Portal Udelar
Fotos: Richard Paiva, UCUR
 

Argentinos interesados en invertir en Uruguay estuvieron en la EEMAC

 

Argentinos visita EEMAC Lecheria 650La semana anterior un pequeño grupo de empresarios argentinos interesados en el agro y que evalúan invertir en Uruguay visitó la Estación Experimental «Dr. Mario A. Cassinoni» (EEMAC) de la Facultad de Agronomía. Fueron recibidos por integrantes del Equipo de Lechería quienes les informaron sobre las propuestas y trabajos desarrollados en torno a la plataforma de investigación y desarrollo. Además de ofrecerles una presentación de datos en el salón, los anfitriones guiaron a la delegación en un recorrido por las instalaciones universitarias en la Estación.

Esta actividad formó parte de una nutrida agenda que durante dos días desarrollaron los empresarios en Paysandú y Río Negro. Mantuvieron encuentros con integrantes de la Asociación de Productores de Leche de Paysandú, con responsables locales de la UTEC, la gerencia de Claldy así como de cooperativas y empresas agrarias, y autoridades de la Intendencia de Paysandú. Visitaron la planta industrial láctea en Young, varios tambos así como escuelas agrarias de localidades de ambos departamentos.

EEMAC lamenta el fallecimiento de su exdirector interino Carlos Rucks

 
Este jueves 10 de noviembre falleció a los 88 años el exdirector interino de la Estación Experimental «Dr. Mario A Cassinoni» (EEMAC) de la Facultad de Agronomía (Fagro), ingeniero agrónomo Carlos Rucks.
 
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Durante el acto de conmemoración del 50º aniversario de la generación de estudiantes EEMAC 1969, «Pay 69».
 
Fue docente en esta Estación y posteriormente consejero de la Fagro, director del Centro Regional Sur (CRS), decano interino, incluso prorrector de Extensión y Actividades en el Medio de la Udelar y coordinador de la Comisión Coordinadora de Interior (CCI).
 
Durante los años cincuenta fue estudiante residente en la que entonces era la Escuela de Práctica y Campo Experimental de Agronomía de Paysandú, desde 1963 EEMAC. Habrá sin dudas quienes lo recordarán en estos tantos quehaceres de la vida universitaria.
 
Los  más veteranos ligarán su nombre a la otrora ferviente militancia del movimiento de Estudiantes de Estudiantes de Agronomía (AEA) que reivindicó y exigió la radicación de cursos en el interior.
 
La Dirección así como los colectivos de funcionarios docentes y TAS de la EEEMAC expresan su pesar por la partida física del profesor Carlos Rucks, y envían su más sentido pésame a todos y todas quienes compartieron con él tareas, anhelos, luchas, logros y frustraciones.
 
Sin dudas la extensión universitaria tuvo a Carlos Rucks como uno de sus principales impulsores a mediados del siglo pasado y el desarrollo de la Universidad en el interior del país, como un gran referente y precursor.
 
Una parte de su historia y la de esta Estación quedaron inmortalizadas por el mismo Rucks en una miscelánea del número 31 de la revista Cangüé, con motivo del centenario de las estaciones agronómicas.
 
 
 
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En el 10º aniversario de la EEMAC, el día 27 de octubre de 1973, el profesor Rucks ofreció un discurso antes de dejar la Estación.
 
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Carlos Rucks, Pedro Arbeletche, Juan Franco y Gustavo Olveira (Paysandú, 2004), durante una reunión en un anexo de la Udelar sobre la calle Uruguay donde funcionó la oficina de Extensión del Centro Universitario de Paysandú.
 
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Exdirectores de la EEMAC homenajeados durante el cincuentenario de la Estación. Al centro de la fotografía se ubica Rucks.