Facultad de Veterinaria cumplió 30 años en Paysandú, donde ha cursado la tercera parte de la profesión

Con la presencia del decano de la Facultad de Veterinaria, Dr. José Piaggio, y de la directora del CENUR Litoral Norte, Lic. Graciela Carreño, entre otras autoridades, la Facultad de Veterinaria (Fvet) celebró los 30 años del comienzo de los cursos en Paysandú.

DSC 0120 webLuego del nombramiento oficial del Laboratorio de Reproducción Animal “Dr. Alfredo Ferraris di Perna” y de un recorrido por las instalaciones de la Estación Experimental “Dr. Mario A. Cassinoni” (EEMAC) de la Facultad de Agronomía (Fagro), se llevó a cabo el acto central en el que se recordó el proceso de concreción de dicha etapa de descentralización universitaria, así como a los docentes y estudiantes de la primera generación.

La coordinadora del departamento Salud en los Sistemas Pecuarios recordó que las actividades del denominado Plan Piloto Paysandú (PlaPiPa) iniciaron el 2 de agosto de 1987, con veintidós estudiantes y un coordinador. Lourdes Adrien agradeció a la Facultad de Agronomía y particularmente a la EEMAC, por haber desempeñado un rol fundamental en la radicación de la Fvet en Paysandú mediante el aporte de recursos materiales y humanos, así como la infraestructura y los animales para el dictado de los cursos. El apoyo de las distintas direcciones de la estación hizo posible la integración de ambas facultades y la participación de docentes y estudiantes de Veterinaria en proyectos de ambas facultades, indicó. También agradeció a los funcionarios no docentes de diversas secciones de la EEMAC-Fagro “porque su trabajo ha sido clave en los procesos de formación de los estudiantes”. Por su parte, el excoordinador del PlaPiPa, Jorge Moraes, señaló que suman 1.378 los estudiantes que cursaron parte de su carrera en Paysandú, lo que representa la tercera parte de la profesión veterinaria en el Uruguay.

Logro de los estudiantes

Álvaro Turá, alumno de la primera generación, se refirió a la importancia de contribuir a que los estudiantes establezcan un compromiso con su formación universitaria, puedan dialogar, cuestionar, proponer y “discutir abiertamente el rumbo de su profesión”.

Mencionó que cuando inició su carrera en la Udelar, los distintos centros de la mayor casa de estudios habían sido intervenidos por la dictadura cívico militar. “La Facultad de Veterinaria tenía un decano interventor y no existía participación alguna en las decisiones de ésta de ninguno de los órdenes que integraban el demos universitario” (docentes egresados y estudiantes). Incluso, recordó, “recibimos lecciones de democracia de los propios interventores sobre, por ejemplo, cómo elegir un delegado estudiantil”. Turá señaló además que no estaban permitidas las reuniones ni las asambleas de estudiantes, lo que lo llevó a valorar el fenómeno de las revistas estudiantiles, que cumplían un rol fundamental de difusión de aspectos técnicos así como de organización y estímulo de la participación estudiantil y el conocimiento de aspectos de la profesión veterinaria.

Recordó al exdecano de la Fvet, doctor Marco Podestá, (impulsor de diversos proyectos como las pasantías y el PlaPiPa) como un “verdadero revolucionario en el sentido cultural”, quien les “marcó en forma definitiva” en su formación. Relató que en los años posteriores a la caída de la intervención, “se generó una importante participación democrática” que dio lugar a la discusión de propuestas sobre cómo encarar los problemas que presentaba la Universidad en su conjunto y cada facultad. En ese contexto, “el movimiento estudiantil fue clave y concibió la propuesta del Plan Piloto Paysandú”, enfatizó.

El proceso

Luego de presentar la propuesta al decano Marco Podestá y discutir dónde desembarcar con el proyecto descentralizador (Salto o Paysandú), se resolvió que el PlaPiPa debía desarrollarse en Paysandú dada la existencia de un centro veterinario organizado y con una importante trayectoria que sería la base para el desarrollo de las actividades –y además contaba con una experiencia previa de trabajo con estudiantes- y de una institución educativa con prestigio y consolidación como la EEMAC. En 1986 una delegación de estudiantes se reunió con el Centro Médico Veterinario de Paysandú (CMVP) con la esperanza de poder “convencer” a los veterinarios. “Si bien la idea podía ser buena, no dejaba de ser una gran utopía desarrollar los cursos a 300 kilómetros de Montevideo, casi sin docentes y sin un peso”, reflexionó el exalumno de la primera generación de la Fvet en Paysandú. Relató varias las instancias que los estudiantes debieron llevar adelante, intentando convencer a los médicos veterinarios incluso “casa por casa”, muchos de los cuales continúan dando su apoyo a este proyecto.

Para el doctor Turá, el proceso que derivó en la ejecución del PlaPiPa –hoy Orientación Producción Animal (OPA) Norte- desvela el valor de la participación de los estudiantes en el gobierno democrático de la Udelar.

Esta experiencia de descentralización no hubiera sido posible sin el apoyo del CMVP, el Laboratorio “Miguel C. Rubino”, la Fvet y la EEMAC, señaló el excoordinaor del Plan Piloto Paysandú. Jorge Moraes reconoció que durante mucho tiempo “la Fvet puso muy poco en la estación Cassinoni y sin embargo ésta supo llevar adelante, con muchas discusiones, los problemas que se generaban por tratarse de una experiencia totalmente nueva”. También recordó que dentro de la Facultad de Veterinaria, no todos veían con agrado el proyecto que se había puesto en marcha, incluso el decano que sucedió a Podestá, quien sólo después de ver en Inglaterra una experiencia de similares características, comprendió su importancia y dotó de algunos recursos al plan piloto. “No éramos capaces de ver lo que teníamos, tuvimos que ver afuera una copia muy pobre, como también se había hecho en Australia, de algo que se había generado desde los estudiantes y por la gran fuerza que tuvo Podestá. Sin él esto no hubiera existido”, remarcó Moraes.

Asimismo insistió en la frase “PlaPiPa alimenta a Plapipla” (acuñada por él), que representa a quienes han formado parte del hoy OPA Norte y que un grupo de estudiantes grabó sobre una placa en 2007, con motivo de celebrarse los 20 años de la puesta en marcha del proyecto.

Por su parte, el actual presidente del CMVP celebró el “merecido” reconocimiento formal a Alfredo Ferraris, que consideró “necesario para que las futuras generaciones sepan quién ha sido” y que se suma “al cariño y a la admiración de cada uno” de quienes lo conocen y se formaron a su lado. “A Alfredo lo movió, en todo momento, la pasión por compartir el conocimiento y nos enseñó los valores de la ética profesional con el ejemplo”, señaló.

También agradeció a Jorge Moraes, por haber sido un “pilar fundamental” en la organización y desarrollo institucional del PlPiPa, que más tarde se transformó en un curso curricular hasta evolucionar a la Orientación Producción Animal dentro del Cenur Litoral Norte. Ha sido un “luchador incansable, con una capacidad y dedicación envidiables con las que supo romper las estructuras de la facultad, es alguien que supo articular” con profesionales del CMVP, con técnicos de otras instituciones, con docentes de Fagro y Fvet y con productores rurales, expuso.

Por último, Lauro Artía destacó la “lucha gremial del orden estudiantil” de la primera generación, pieza clave en la formación de un profesional distinto e integrado con el medio. “Supieron generar el compromiso de los primeros docentes y fueron estrategas porque buscaron apoyo de los egresados y encontraron un nicho en el CMVP para poder actuar en el cogobierno”.

 Presente y desafíos

La creciente matrícula estudiantil, el fortalecimiento de un equipo docente de alta dedicación y el desarrollo académico de los mismos ubican a la Fvet en un proceso de consolidación de su carrera en el norte del país. La instalación Tecnologías de los Alimentos como una segunda orientación de la carrera de Doctor en Ciencias Veterinarias y el fortalecimiento del programa de posgrado, a fin de aumentar la oferta de cursos y líneas de trabajo son algunos de los desafíos a los que apunta el grupo docente radicado en la EEMAC. Para ello, es necesario un incremento de recursos tanto económicos como humanos por parte de la Fvet, indicó la coordinadora del departamento Salud en los Sistemas Pecuarios.

Varios de los expositores insistieron en lo que se considera otro de los grandes desafíos en el que se debe continuar trabajando: la inserción de la medicina veterinaria en áreas de trabajo como el agro y su aporte junto a otras disciplinas con el fin de desarrollar de forma conjunta los procesos de formación de nuevos profesionales, dado que “la sola presencia de estructuras universitarias de distintas facultades no implica su integración curricular”. Para Turá es necesario apostar a la realización de actividades curriculares de grado y posgrado que involucren distintas cátedras y áreas docentes insertas en la EEMAC, lo que contribuiría a la mejora académica.

Los expositores agradecieron al Ing. Agr. Álvaro Díaz, decano de Fagro durante el desembarco del Plan Piloto Paysandú, y a todos los directores de la EEMAC, en particular a los ingenieros agrónomos Jorge del Puerto y Agustín Pernas.

En el acto protocolar estuvieron presentes integrantes de la Academia Nacional de Veterinaria, de la Sociedad de Medicina Veterinaria del Uruguay, del Laboratorio Regional Noroeste del Dilave (MGAP) y el coordinador de la carrera en el Norte, Dr. Oscar Feed.

DSC 0122 web

De izquierda a derecha: Dr. Álvaro Turá, delegado generación 1987, Dr. Jorge Moraes, excoordinador del departamento de Salud en los Sistemas Pecuarios y de la orientación Producción Animal en el Norte, Dra. Lourdes Adrien, coordinadora del dicho departamento, Dra. Raquel Pérez, representante del decano de la Fagro, Ing. Agr. Pablo Boggiano, director de la EEMAC, y Lauro Artía, presidente del CMVP.

DSC 0159 web

El decano de la Fvet hace entrega de un reconocimiento al director de la EEMAC con motivo de los 30º aniversario de la Fvet en Paysandú

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to Twitter